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Madres y padres que se oponen a la digitalización total de las aulas. Hablamos de desempantallados

Madres y padres que se oponen a la digitalización total de las aulas. Hablamos de desempantallados. 

Gil Campos, así se llama el padre valenciano de tres hijos en edad escolar, que cofundó y es el portavoz de la Asociación  Desempantallados. Sus hijos iban al Colegio Jesús-María de Valencia y aunque terminó cambiándolos de centro, tuvo un papel decisivo en que el colegio retirase el proyecto de dispositivos individuales Chromebooks en Educación Primaria, retrasando su uso hasta tercero de la ESO. Hoy en opinionescolegios nos hacemos eco de las opiniones de estas madres y padres que consideran que una digitalización excesiva y temprana no es positiva.

Sustituir los libros de texto por dispositivos digitales perjudica a nuestros hijos. Esto afirman desde la Asociación Desempantallados.

Se han enfrentado a colegios, tecnológicas y autoridades educativas, y para sorpresa de casi todos, los expertos les han dado la razón y su lucha ha propiciado cambios legislativos que probablemente irán a mas. En este blog ya hemos hablado en alguna ocasión de los cambios que se van produciendo en materia de digitalización en las aulas españolas, pero todavía no os habíamos hablado de aquellas y aquellos que más se han esforzado por revertir una tendencia que a priori hubiera parecido imparable.

  • Las competencias digitales fueron la excusa para la digitalización sin control de las aulas.

Corría 2015, algunos colegios especialmente los privados ya habían llegado al sistema pero fue en gran medida en aquel año hace ya 10 años, cuando una gran cantidad de colegios se sumaron a modelo pedagógico llamado One to one, que en castellano llano vendría ser un ordenador para cada alumna/o, en vez de lo que venía siendo lo habitual de un aula de informática. Ya a partir de 2020 el modelo se generalizó entre los colegios privados y concertados, tras el curso de la pandemia, incluso muchos colegios públicos comenzaron a adoptar este modelo, cuando el Ministerio de Educación y las Consejerías de Educación de la mayoría de las Comunidades Autónomas, destinaron una parte de los fondos Next Generation a la implantación masiva de los dispositivos individuales en los centros financiados con dinero público. La excusa para imponer el one to one fue que, como marca la Unión Europea, había que dar a los niños formación en competencias digitales dice Gil Campos. No obstante las competencias digitales que la Unión Europea señala en un documento de 2017, no dice que tales competencias sean leer una pantalla, ni ver vídeos en clase, que es en lo que muchos casos ha quedado el tema en detrimento de las explicaciones, como se puede ver en la aclamada y muy recomendable serie Adolescencia.

Madres y padres que forman el Colectivo Desempantallados no están en contra de las pantallas ni la tecnología.

Es fácil de comprender, no son antipantallas, solo quieren y es lógico, que haya control en esa digitalización, porque afecta a niñas y niños muy pequeños que indubitablemente se exponen a riesgos que no saben gestionar. No nos referimos a acoso o ciberbullying que también, sino a desinformación. Adquirir competencias digitales, implica cuestiones como enseñar a los menores a utilizar la tecnología digital teniendo en cuenta su seguridad, su bienestar y su salud. Justo lo que llevamos años exigiendo. Esto decía el portavoz de Desempantallados en una entrevista publicada en la Revista XL Semanal el 12/10/2025.

Cuando Gil campos, Amparo Baviera, María Buyó, Juan Antonio Latasa, Laura Sánchez o Óscar Daza comenzaron a pedir que se regulase con seriedad el tema del one to one, todavía no había, hoy sí, estudios abundantes y voces más allá de las suyas que clamasen abiertamente contra un modelo que ellas y ellos consideraban nocivo, y que hoy está científicamente demostrado que no resulta beneficioso, tal como ya hemos hablado en otros artículos del blog de opinionescolegios.

En 2023 el gobierno sueco, educación escandinava muy admirada, paró en seco la implantación del sistema de digitalización, al constatar una caída en los niveles académicos, especialmente en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, entre otros efectos negativos.

Esto lo sabemos nosotros, lo saben y lo promulgan desde Desempantallados y debe saberlo el Ministerio de Educación, estamos en 2026, hace 3 años que lo sabemos y miles de niñas y niños siguen haciendo los deberes en tablets.

Detrás de la digitalización hay un negocio bestial. La tecnología ha secuestrado la enseñanza.

Esto lo afirma Juan Antonio Expósito exdirector del Instituto Las Musas en Madrid, él rechazó implantar el modelo one to one, es autor del libro La rebelión de Las Musas y es reconocido por su uso exitoso de la tecnología aplicada a la educación.

La industria de la tecnología educativa moverá en el curso 2025/2026, la escalofriante cifra de 400.000 millones de dólares. Solo en España, la cifra de negocio superó el año pasado los 4.000 millones según IMARC Group, multinacional de estudios de mercado que augura un crecimiento para este curso del 12%.

La impresión que da es que centros y autoridades educativas compraron el marketing de las tecnológicas sin parar a pensar. Y siguen haciéndolo, Google ha firmado convenios recientemente con los gobiernos de Madrid, Extremadura, Canarias, Andalucía y País Vasco para extender el uso de sus numerosísimos productos y servicios tecnológicos, como Google Workspace for Education o Gemini, en los centros con financiación pública, afirmando que la seguridad va a ser una prioridad. Y sí, lo será, no decimos que no, pero hay un hecho descorazonador y es que Microsoft, Google y Apple, los grandes acumuladores mundiales de datos ya lo saben todo de nosotros/as las/os adultas/os, y ahora también, cada vez más de nuestras hijas/os. En 2024 la Agencia Española de Protección de Datos desaconsejó el uso educativo de Google Workspace for Education, por su riesgo de filtraciones de datos y por el evidente uso comercial que la multinacional podría hacer de los datos recogidos de los menores.

Se está causando un daño a toda una generación. ¿Por qué las autoridades no retiran ya este sistema de Primaria y Secundaria?

La pregunta se la hace Laura Sánchez, madre de dos hijos y que junto a otras madres y padres como Óscar Daza, impulsaron un movimiento de insumisión en el Colegio concertado Claret de Madrid, cuando se resistieron a que sus hijas e hijos estudiasen en su caso, con iPads de 900 euros, alegando con toda la razón por cierto, que la obligación de adquirir ese carísimo adminículo, vulnera el principio de gratuidad de la enseñanza en las etapas obligatorias. La Inspección Educativa los ignoró y aunque se llegó al Defensor del Pueblo, no pudo hacer nada al respecto. El Centro Claret les dio la razón a los padres por escrito y así algunos tienen libros de texto, los menos, y la mayoría tienen iPad.

Poco a poco se van tomando medidas en la dirección de desterrar tabletas y ordenadores, al menos de las aulas de Infantil y Primaria, permitiendo eso sí, moratorias a los centros que después de las inversiones realizadas, se duelen en lo más hondo.

Desde opinionescolegios, como pedagogas y maestras opinamos que la tecnologización que se ha producido en las aulas en la última década en España, no se ha hecho ni con mala fe, ni por negocio, al menos en lo que a los centros se refiere. Parece ya una sólida evidencia que tanta tecnología no solo no beneficia, sino perjudica y sin duda, en pocos años, la labor de colectivos como Desempantallados dará sus frutos, y se limitará a cauces lógicos el uso de las tecnologías en las aulas españolas.

1 Comentario

  1. Adriana Barraguero

    - febrero 26, 2026

    He leído con mucho interés el artículo de Opiniones de colegios sobre las voces de madres y padres que se oponen a la digitalización total de las aulas y me ha parecido un tema muy relevante y bien expuesto.

    Me ha llamado la atención que el post destaque la labor de la Asociación Desempantallados, liderada por familias que consideran que la implantación masiva de dispositivos individuales (como Chromebooks o tablets) desde edades muy tempranas no siempre beneficia al aprendizaje, y que en muchos casos ha sustituido a los métodos tradicionales sin una reflexión pedagógica seria.

    Como madre y persona preocupada por la educación, comparto la idea de que no se trata de estar “en contra de la tecnología”, sino de exigir una digitalización controlada y con sentido educativo, que tenga en cuenta el bienestar, la salud y el desarrollo integral de niñas y niños pequeños. Es cierto que en muchos centros durante los últimos años se ha generalizado el modelo “one-to-one” —un dispositivo por alumno/a— como respuesta a las prioridades marcadas por fondos públicos o proyectos europeos, pero esto no siempre se ha traducido en mejores resultados académicos o una mejor calidad de la enseñanza.

    Me parece positivo que estas familias no solo hayan expresado su preocupación, sino que hayan conseguido influir en decisiones concretas en algunos colegios y debates educativos, como retrasar el uso individual de dispositivos en ciertas etapas. Además, refleja una corriente más amplia de padres y madres en España que piden regulaciones más claras sobre el uso de pantallas y tecnología en el aula, buscando un equilibrio entre herramientas digitales y métodos tradicionales.

    En resumen, este artículo me invita a reflexionar sobre cómo abordamos la tecnología en la educación: no basta con introducir más dispositivos, sino que es fundamental definir con criterios pedagógicos y de salud qué se digitaliza, cómo, y con qué objetivos. Sería interesante que en esta comunidad compartiéramos experiencias de colegios donde la tecnología se use de forma equilibrada y respetuosa con el desarrollo de l@s alumn@s.

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