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La violencia en redes sociales se traslada al aula

La violencia en redes sociales se traslada al aula.

Las redactoras de opinionescolegios hemos asistido con preocupación, como toda la comunidad educativa, al repunte de violencia en las aulas que vivimos a finales de 2025 y que se viene gestando de mucho antes. Esta situación claramente desbordada tuvo dos episodios especialmente significativos, el martes 4 de noviembre de 2025 un menor de 13 años apuñaló a otro de 12 en un Instituto de Albuñol y unas semanas antes, la niña Sandra Peña que sufría bullying se suicidó, causando una conmoción nacional. El colegio al que acudía la niña en Sevilla, el Irlandesas de Loreto que tiene su ficha en opinionescolegios, fue acusado de no implementar adecuadamente el protocolo de acoso y recibió decenas de opiniones negativas en esta web y otras, de las cuales solo dejamos una selección, porque entendimos que una labor de décadas no puede quedar tan cruelmente señalada por un acontecimiento en el que quizá no actuaron todo lo bien que hubiesen debido, pero es evidente que el Colegio Irlandesas de Loreto no quería que ocurriese lo que ocurrió, y que es muy fácil emitir opiniones cuando algo ha pasado, pero el día a día en un colegio, nosotras lo sabemos, es cualquier cosa menos sencillo.

La inteligencia artificial está siendo utilizada por algunas niñas y niños para hacer ciberbullying a sus compañeras/os.

Lo que toda la vida fue acoso escolar, posteriormente se llamó bullying, por esa estúpida tendencia a darle a cualquier cosa un nombre inglés, como si así fuese mejor o más moderno. Ya en los últimos años es más nombrado el ciberbullying y este fenómeno terrible de acoso a niñas y niños por parte de otras niñas y niños, se ha tornado increíblemente complejo y cruel con el uso generalizado de distintas aplicaciones de inteligencia artificial, con las que muchas veces sin ser verídicamente conscientes de las implicaciones de lo que hacen, pueden llegar a causar daños tremendos, en ocasiones irreparables. La violencia digital puede darse de muchas formas. Antes a una chica que tuviese sobrepeso y que se sintiese mal por ello, alguna compañera la llamaba gorda de vez en cuando en clase. Luego, con la aparición de Tuenti, luego Facebook, Instagram, WhatsApp, TikTok, Snapchat y las que vayan viviendo, el ataque es o puede ser indiscriminado, continuo, ya no hay descanso.

Con la irrupción de la IA, cogen una foto de esa niña vestida, la desnudan y la viralizan. Y eso que es tremendo no acaba ahí, porque cuando se deshumaniza a las personas en las redes, también en la vida real se las convierte en blanco de ataques, que pueden pasar muy fácil de una gorda a una guarra, un golpe y a la destrucción total de la vida de una persona que además, por su edad, no sabe todavía gestionar lo que le sucede y no acierta a pedir ayuda.

La violencia de las y los acosadores ya no termina cuando salen del colegio, es continua. Solo necesitan un smartphone.

Es injusto cargar contra los colegios. Las tecnologías avanzan a tal velocidad, que no han creado un protocolo y ya está obsoleto. Además, no podemos olvidar que todos los implicados son niños. Es realmente difícil, aunque por supuesto no podemos desistir.

La prevención nadie lo duda, es una de las claves que puede ayudar a que las situaciones no degeneren. Para ello tanto la Guardia Civil, como la Policía Nacional y algunas policías locales cuentan con programas de formación a alumnas/os y también a madres, padres y docentes. Un ejemplo es el Plan Director para la convivencia y mejora de la seguridad en los centros educativos, que lleva un década en funcionamiento a manos de la Guardia Civil. Pedro Godoy es uno de los guardias civiles de la Comandancia de Granada que trabaja en el plan y dice:  El bullying puede matar. Pero no solo matar físicamente, sino matar a la persona que era ese niño. Transformarlo. Y es que por duro que suene, nos hacemos eco de las situaciones que acaban en tragedia, como las que exponemos al inicio del artículo, pero aunque la mayoría de los casos de acoso escolar y en redes no llegan a esos extremos, las personas que lo sufren, niñas y niños, viven una transformación que reconfigura su personalidad. No pueden descansar, con llevar el smartphone encima el acoso es constante y lo peor es que ese acoso, no tiene que responder necesariamente a algo. Muchas veces los niños atacan a otros sin más, por reafirmarse y no porque sean intrínsecamente malos.

Las niñas y niños españoles tienen un smartphone habitualmente antes de los 10 años, entre cuarto y quinto de Primaria, y con ello, acceso a contenido violento que no saben gestionar, lo que lleva a que discusiones en redes acaban trasladándose al aula, al plano físico.

09. Lo que debemos hacer es bien y más presente nuestro trabajo de educar y enseñar a utilizar, también como no, la inteligencia artificial, renegando siempre de la violencia en cualquiera de sus formas de expresión.

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