

rOpiniones sobre la pérdida de estudiantes en la asignatura de religión desde que es voluntaria.
Hace tres años, una vez más en democracia, cambió la ley educativa en España y entre otras muchas modificaciones, la asignatura de religión se convirtió en voluntaria, una materia sin repercusión efectiva en el expediente académico.
La clase de religión ha perdido 220.000 estudiantes desde que pasó a ser voluntaria.
En colegios e institutos de nuestro país, se han perdido en solo tres años, la abrumadora cifra de 220.000 niñas y niños en la asignatura de religión. Craso error.
Opinionescolegios es un directorio de colegio privados y concertados, así como escuelas infantiles privadas y concertadas, que no tiene un ideario religioso ni político, así damos cabida con la misma visibilidad y contenido, a centros de diversas religiones e idearios de toda clase porque fundamentalmente, el sentido de esta web, es proporcionar a las familias información valiosa y veraz que les conduzca a optar por el mejor centro para su hija o hijo, sin considerar otra cosa que el interés de esas familias, sea cual sea su opción.
Decimos craso error, porque en tanto maestras y pedagogas, unas laicas y otras con diversas espiritualidades, tenemos conciencia cierta y evidencia científica empírica, de que la niña y el niño, como seres humanos que son, cuentan con una dimensión espiritual también, que ha de ser educada.
No opinamos por descontado, que esta formación haya de encauzarse hacía el descubrimiento concreto de una religión en particular, pero consideramos que la asignatura, tal y como estaba antes de la última reforma ya estaba bien. No era una asignatura de religión Católica, sino de historia de las religiones, con una natural prevalencia de la Católica, en tanto España ha sido muchos imbricada irremediablemente por tanto con la de esta religión en mayor medida, como también lo está con el Islam o el Judaísmo. Nada de malo tiene, más bien al contrario, ofrecer a niñas y niños esta parte del conocimiento humano, que en todo caso van a necesitar desarrollar, aunque sea para rechazar de plano toda espiritualidad, porque esta forma parte de nosotros. La carga lectiva en otras asignaturas que sí son evaluables, hacen que naturalmente, estudiantes y familias dejen de optar por la asignatura de religión. Una lástima.
La materia se desploma en los centros públicos, pero se mantiene entre los 2.9 millones de estudiantes de los colegios privados y concertados.
La clase de religión Católica ha perdido en los últimos 3 años algo más de 220.000 estudiantes en los colegios e institutos españoles. La explicación a este fenómeno debemos encontrarlo en la nueva ley educativa 3 años atrás, que con sesgo ideológico y político, como casi siempre en España, convirtió la asignatura en una materia voluntaria y sin repercusión en el expediente académico.
Ya hacía una década, con anterioridad a la reforma, que se venían perdiendo alumnas y alumnos, por muchos factores, relacionados en muchos casos con el descreimiento que diversos escándalos, acaecidos en el seno de la Iglesia venían causando y continúan causando en la población. Aunque por descontado no es solo eso y también hay que considerar, que una población infinitamente más formada, rechazará con más facilidad, un intangible como la fe. Máxime cuando no recibe atención ni se educa.
El punto de inflexión estuvo en el curso 2022/2023, que fue el primero en el que se comenzaron a aplicar los cambios acordados en la LOMLOE, la reforma educativa impulsada por el PSOE, que contó con el respaldo de sus socios parlamentarios y con el rechazo del PP y VOX.
La llamada Ley Celaá obliga a ofertar la asignatura pero promueve la libre elección y su nula repercusión.
Celaá es el apellido de la que fuera ministra de educación e impulsora de la última (por ahora) reforma educativa, la que trajo consigo entre otros, este cambio en la consideración de la asignatura. Con este cambio, el resultado ha sido que desde el curso 2021/2022, el último en el que la asignatura contó para la nota media, el porcentaje de niñas y niños que la cursan ha caído casi 4 puntos (3.8).
Ha pasado del 59.85% al 56%. Esta evolución, supone la pérdida de los 220.000 estudiantes de los que hablábamos al principio. El primer año de aplicación de la LOMLOE, los cambios en religión afectaron a infantil y los cursos impares del resto de etapas, ya en 2023-2024 los cambios en el currículo se extendieron a todas las etapas educativas no universitarias.
Donde se han protagonizado más bajas en esta asignatura es en la escuela pública, aproximadamente el 60% del total. Desde 2021 el porcentaje de estudiantes que la cursan sobre el total, ha descendido 5.2 puntos, hasta alcanzar el 42.85% de alumnas y alumnos. Dentro de la escuela pública, el grueso de la bajada en matriculaciones en la asignatura de religión se ha producido como es natural en bachillerato, la etapa más exigente y en la que no tiene cabida estudiar algo que no computa, ni se tiene en cuenta para becas o títulos. En bachiller el descenso ha sido de 6.5 puntos, situándose la proporción de estudiantes matriculados/as en el 31.92% del total.
Pese a todo la asignatura tiene buen arraigo en España, como demuestra el hecho de que cuenta con 2.9 millones de alumnas y alumnos en 2025.
Un poco más de las dos terceras partes del alumnado de religión, se da en los colegios privados y concertados, que son de los que hablamos y opinamos en opinionescolegios.
En los colegios concertados las y los matriculados desde 2021 han caído la mitad que en la pública (2.77 puntos) y dan la materia el 87% de los estudiantes. Es lógico, habida cuenta que la mayoría de los 2500 colegios Católicos españoles son concertados.
En los colegios privados solo ha caído 1 punto y el 74% de niñas y niños sigue cursando la asignatura.
Algo más de la mitad del alumnado no universitario, sigue cursando la asignatura de religión en España, pese a que ya no tenga valor para el expediente, lo que viene a demostrar el peso específico que la religión tiene en nuestro país. Pese a la caída del último lustro, el porcentaje de estudiantes de religión en España, ha subido medio punto en el curso 2024/2025 gracias a una fuerte recuperación de la escuela privada.
Quizá el reciente nombramiento del nuevo pontífice León XIV y la enorme, sorprendente diríamos repercusión y seguimiento mediático que ha tenido, continúen con la ligera tendencia al alza de matriculaciones o al menos, frene el descenso.
Opinamos que la niña y el niño tienen una dimensión espiritual que ha de ser considerada y puesta en valor, niñas y niños han de ser conscientes de esta parte de sí mismo y eso requiere formación en la etapa escolar. Por ello en opinionescolegios creemos que la educación en religión, sea cual sea, es algo positivo y necesario. ¿Tú qué opinas?



Fernando Ledesma
- marzo 3, 2026Buenos días. Tras leer el artículo me gustaría aportar una reflexión como padre/madre/profesional interesado en el ámbito educativo. Es evidente que, desde que la asignatura de Religión pasó a ser voluntaria y dejó de computar en el expediente académico, hemos visto una caída considerable de matriculaciones —el texto menciona una pérdida de unos 220 000 estudiantes en apenas tres años—.
Personalmente, creo que este descenso no es solo un dato estadístico, sino un síntoma de cómo la organización de nuestro currículo escolar influye en las decisiones de familias y alumnado. Cuando una materia deja de tener peso académico, es lógico que muchas familias la descarten, especialmente cuando la carga lectiva ya es alta y hay presión por centrarse en asignaturas que «cuentan».
Estoy de acuerdo con el artículo en que la formación espiritual o, si se prefiere, cultural en torno a las grandes tradiciones religiosas tiene un valor humano y social que trasciende la fe concreta. Entender la historia de las religiones y sus aportaciones a la cultura occidental ayuda a los alumnos a comprender mejor la literatura, el arte, la filosofía o incluso algunos debates éticos actuales.
También me parece interesante que se señale que en los centros privados y concertados la materia todavía mantiene una proporción relevante de alumnado —lo que indica que muchas familias valoran este espacio formativo cuando pueden elegirlo libremente—.
En definitiva, creo que el debate sobre la asignatura de Religión debería centrarse menos en si es voluntaria o no, y más en cómo estructuramos el currículo para ofrecer a los estudiantes herramientas culturales, críticas y éticas que les ayuden a convivir y a entender la sociedad plural en la que vivimos
Carolina G. Encina
- marzo 3, 2026Buenos días. Tras leer el artículo, no puedo estar más de acuerdo con la necesidad de poner en valor la asignatura de Religión en nuestros colegios. Es innegable que, desde que pasó a ser voluntaria y se eliminó una asignatura alternativa de peso, muchos alumnos (y familias) optan por no cursarla simplemente por ‘aligerar’ el horario, pero creo que estamos perdiendo de vista algo fundamental.
Como bien se apunta en el texto, el descenso en las matriculaciones —que según datos recientes de la Fundación Funcas y el Informe España 2025 ya sitúa la participación en la escuela pública en torno al 40-44%— no debería verse solo como un triunfo de la secularización, sino como un síntoma de una posible pérdida de referentes culturales. No se trata solo de fe; en redes sociales y foros educativos se debate a menudo cómo la falta de conocimientos religiosos dificulta a los jóvenes entender nuestra propia historia, el arte que ven en los museos o incluso los valores éticos que sustentan nuestra convivencia.
Invertir la tendencia de pérdida de alumnos no es solo una cuestión confesional. La enseñanza de la religión aporta una formación humanística integral. Ayuda a los estudiantes a desarrollar una capacidad trascendental y a entender conceptos como el perdón, la solidaridad y el respeto al prójimo en un mundo cada vez más individualista. Como se comenta a menudo en grupos de docentes, ‘para poder elegir o rechazar algo con criterio, primero hay que conocerlo’.
En definitiva, creo que la asignatura de Religión es un pilar necesario para que nuestros hijos crezcan con una visión del mundo más rica y menos superficial. Ojalá las administraciones y las familias vuelvan a ver en ella esa oportunidad de diálogo y madurez personal que tanto hace falta hoy en día.