

La Inteligencia Emocional. Qué es, sus beneficios y cómo mejorarla en niñas y niños.
Desde el momento en que Howard Garder publicó su archiconocido libro sobre las inteligencias múltiples, la comunidad educativa mundial se ha obsesionado con la idea de la existencia de tipos diferentes de inteligencia, que explicarían las diversas habilidades en las y los estudiantes. Ciertamente todavía no hay un consenso sobre cuáles serían con toda exactitud esas inteligencias, o si existen con independencia de una inteligencia general por sí misma. Treinta años después de la publicación del libro de Garder, los académicos siguen debatiendo al respecto. No obstante, investigaciones académicas de las últimas décadas, en particular las de Solovey y Mayor (2000) vendrían a indicar la posibilidad real de la existencia de la llamada Inteligencia Emocional, de la que hoy os hablamos en opinionescolegios por considerarla del máximo interés.
¿Qué es la Inteligencia Emocional?
Podemos definir técnicamente la Inteligencia Emocional como una competencia genérica que tenemos los humanos para percibir, entender y regular las emociones propias, y las de otras personas. Nos parece que una razón importante de la reciente popularidad de esta competencia en el mundo actual, derivaría de una comprensión más profunda de la importancia que las emociones tienen en nuestras vidas, así como del papel que estas juegan en nuestro día a día. Ya en la época de la Grecia Antigua, los estoicos creyeron que siempre debemos basar nuestro juicio en la razón, sin considerar para nada las emociones. Sin embargo, investigaciones neurobiológicas en los años recientes nos están enseñando cosas que antes no podíamos saber, tales como que la corteza frontal del cerebro (que es responsable de la función ejecutiva) depende tanto de las emociones, como de la razón para tomar las decisiones. Esto pone de manifiesto la importancia de poder regular, identificar y entender las emociones para que seamos capaces de tomar decisiones mejores, más precisas y más adecuadas. Los avances científicos subrayan por tanto, la relevancia crucial de la Inteligencia Emocional.
¿Cuáles son los beneficios de tener una alta Inteligencia Emocional?
En base a lo anteriormente expuesto, los beneficios de tener bien desarrollada una alta Inteligencia Emocional podríamos separarlos en 2 tipos.
- Salud, bienestar y relaciones sociales:
Las investigaciones académicas han indicado que existe una clara correlación positiva entre altos niveles de Inteligencia Emocional y salud, en particular la salud mental, incluyendo la disminución de estrés y la promoción de conductas que beneficien la salud. El bienestar subjetivo y la calidad de las relaciones personales de personas con alta Inteligencia Emocional se ven mejoradas.
- Rendimiento académico y laboral:
Existen también correlaciones muy positivas entre Inteligencia Emocional y rendimiento en el colegio, en especial cuando se trata de niñas y niños pequeños, puesto que las relaciones sociales son más importantes en la infancia en el proceso de aprendizaje que las y los estudiantes más mayores. También se ha destacado la Inteligencia Emocional en aquellas personas que trabajan en desempeños laborales donde la interacción social con clientes o con compañeros es elevada.
¿Qué rasgos están presentes en las personas con alta Inteligencia Emocional?
Para simplificar, una persona emocionalmente inteligente puede y suele:
- Ayudar a otra persona a transformar una emoción negativa en una emoción positiva.
- Expresar alegría cuando le ocurre algo bueno.
- Regular adecuadamente sus emociones cuando se encuentra bajo presión.
- Ayudar a otras personas a regular sus emociones.
- No sentirse desanimado o abatido frente a las críticas.
- Reconocer las emociones de las demás personas con claridad.
- Cambiar sus emociones cuando ello es necesario.
La importancia de la Inteligencia Emocional para niñas y niños pequeños.
La Inteligencia Emocional es una competencia crucial para las niñas y niños pequeños, tanto en casa, como en la escuela y otros contextos, porque contribuye a mejorar su socialización que es un aspecto clave en la infancia. Estudios relevantes han demostrado que las niñas y los niños socialmente más competentes, tienen mayores posibilidades de graduarse con éxito en la escuela y la universidad, así como de conseguir un trabajo estable en la edad adulta. También hay menor probabilidad de que desarrollen conductas adictivas, que sean detenidos por la policía o tengan comportamientos antisociales. (Jones, Greenberg and Crowley, 2015) Es muy probable de hecho, que la Inteligencia Emocional, sea un requisito necesario para impulsar las relaciones positivas a través del desarrollo de habilidades sociales. Las conductas prosociales tienen como prerrequisito necesario, la adquisición de Inteligencia Emocional.
Otro componente relevante de la IE, es el lenguaje. Las niñas y los niños que saben comunicar sus emociones en situaciones sociales complejas, tienen una mejor regulación emocional. La competencia social, que se da en relación también con la regulación emocional, es un factor decisivo en la etapa escolar. Las niñas y los niños que son emocionalmente más inteligentes, son más capaces de particular en experiencias sociales positivas en el colegio, tienen mayor motivación hacia el aprendizaje y son más productivos adquiriendo tanto conocimientos como habilidades. (Graziano, Reavis, Heane and Calvins, 2007) La IE permite a niñas y niños tener éxito en la escuela, tanto académica como socialmente.
La Inteligencia Emocional de niñas y niños puede mejorarse.
Estudios importantes (Tronich, 1975) explican que niñas y niños desarrollan expectativas de los intercambios emocionales con los adultos. Según Derham, Bassett y Wyatt (2007) la IE de las niñas y los niños es un reflejo de cómo las emociones están socializadas por parte de los adultos de referencia en sus vidas.
Existen 3 formas de mejorar la IE de las niñas y los niños. En primer lugar está el modelaje emocional. Esto implica la observación de las emociones, las circunstancias, las conductas asociadas y las consecuencias (Hyson, 2004). Los niños recrean las experiencias observadas, especialmente en su juego. Adoptan los mismos patrones emocionales que padres, amigos o profesores. Por ello es bueno que interactúen con adultos que actúen de forma inteligente y emocionalmente apropiada, ya que esto dará lugar a sus futuras habilidades y conductas emocionales.
En segundo lugar, la regulación de las emociones puede enseñarse activamente, a través de la forma de responder el o la adulta a la emoción del niño. Son mejores los métodos que utilizan el refuerzo positivo enfocado en las emociones y en enseñar cómo resolver problemas, reconocer y cambiar las emociones, etc.… Así como evitar el refuerzo negativo, por ejemplo minimización y castigo, los cuales impactan negativamente en la Inteligencia Emocional. Ya en último lugar, tenemos el habla emocional, donde los adultos hablan sobre las emociones propias y ajenas, ayudando a las niñas y los niños a identificar emociones y ver formas distintas de regulación emocional, además de aprender palabras emocionales clave, de esto nos habla el maestro y pedagogo inglés Ben David.
En resumen, la Inteligencia Emocional es imprescindible para las niñas y los niños. Como hemos desarrollado en este post, es importante y posible trabajarla. Cuando elegimos un colegio, debemos ponderar también entre otros factores, la importancia que a este aspecto se le da en la oferta curricular. En opinionescolegios encontrarás decenas de colegios privados y concertados españoles en los que se trabaja activamente la Inteligencia Emocional.


