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El cariño y el afecto en menores, ayuda a su autocontrol y les ayuda en la práctica deportiva

El cariño y el afecto en menores, ayuda a su autocontrol y les ayuda en la práctica deportiva.

No hace falta aclarar seguro, que a las niñas y los niños hay que tratarlos con afecto, con cariño, con amor, porque sintiéndose y sabiéndose queridas/os, construirán una personalidad sana y sus relaciones con los demás serán mejores. Lo que hemos conocido recientemente y nos ha parecido interesante compartir aquí en opinionescolegios, es en la medida en que el afecto y el amor puede llegar a influir en la práctica deportiva en las y los menores.

Un entorno familiar emocionalmente saludable, mejora la fortaleza mental y el respeto por los valores deportivos.

Una reciente investigación publicada en la revista científica Journal of Human Kinetics (Q1 en la categoría Physical Therapy, Sports Therapy and Rehabilitation), realizada en España por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), concluye que en los entornos familiares en los que prima el afecto y el amor, niñas, niños y jóvenes menores, pueden experimentar un significativo aumento en su fortaleza mental y competir con un mayor respeto por los valores que encarna el deporte.

  • Este estudio incide en el impacto fundamental que los estilos de crianza pueden llegar a tener en la deportividad.

No es tampoco necesario aclarar a estas alturas, los increíbles beneficios tanto físicos como mentales, que la práctica deportiva tiene en las y los menores. El deporte influye positivamente y de forma directa en el rendimiento académico y en su desarrollo personal, en tanto los valores que se cultivan en la práctica deportiva, de forma natural se trasladan al ámbito de estudios, generando actitudes y hábitos que mejoran el rendimiento en el colegio y aumentan la capacidad de aprendizaje.

Hay una relación directa entre los estilos de crianza y la deportividad.

Un entorno hostil hace que la niña, niño o joven, sea mucho más proclive en la práctica deportiva al juego limpio o fair play. Este es uno de los aspectos más sorprendentes de la investigación, que en este punto, contradecía la literatura científica previa y las expectativas iniciales de las investigadoras/es.

Esperábamos que la hostilidad o la negligencia parental se relacionan negativamente con valores éticos como el juego limpio, dice Higinio Gonzalez García, investigador de la UNIR especialistas en Psicología del Deporte. Este hallazgo que tendremos que investigar en más profundidad, podría indicar que, en ciertos contextos, la estricta disciplina impuesta por un padre percibido como hostil, o la necesidad de adherirse a las normas en ausencia de una guía más cálida, podría manifestarse en un apego riguroso a las reglas del juego, aunque las motivaciones subyacentes sean diferentes a las de un respeto intrínseco.

El papel de padres y madres es crucial en la formación de los jóvenes atletas.

Interpretar una investigación tiene sus complejidades, pero la conclusión del estudio es que los padres juegan un papel crucial, con el afecto que dan a niñas y niños, en un entorno familiar amoroso, para que esos niños se conviertan en atletas competitivos.

  • Cómo interactúan padres e hijos, tiene un impacto directo y medible tanto en su bienestar psicológico como en su adhesión a los principios éticos del deporte.

Estos resultados sugieren que, para diseñar programas de intervención efectivos, debemos integrar la figura parental,  asegura Marta Vega Díaz, investigadora de la UNIR. Si logramos educar y apoyar a los padres para que adopten estilos de crianzas basados en el amor y el afecto, estaremos sentando las bases para que los atletas no sólo compitan con más fortaleza mental, sino que también lo hagan respetando los valores éticos que hacen grande el deporte.

Gracias a esta investigación llevada a cabo en la Universidad Internacional de LA Rioja, se abre la puerta al desarrollo de nuevos programas holísticos en el deporte, ya no solo centrados en las habilidades técnicas y físicas, sino también en el desarrollo psicológico y ético de niñas y niños deportistas, a través del apoyo y la educación de sus padres, madres y demás familiares.

Este estudio se ha realizado con una muestra de 201 adolescentes españoles/as que practican regularmente deporte, cuya edad promedio es de 15’3 años, de los cuales 110 eran varones y 91 hembras.

Lo que queremos recalcar y es por ello por lo que nos hemos hecho eco del estudio en opinionescolegios son los hallazgos centrales del estudio, que son que el amor y el afecto parental, tanto de la madre como del padre, influye muy positivamente en la fortaleza mental que son capaces de desarrollar las niñas, niños y jóvenes atletas.

2 Comentarios

  1. Jose Antonio

    - marzo 11, 2026

    Me ha parecido un artículo muy interesante porque pone el foco en un aspecto que a veces se pasa por alto cuando hablamos de educación o deporte infantil: la importancia del entorno emocional en el desarrollo de los menores. El texto explica cómo el cariño y el afecto dentro de la familia pueden influir directamente en el autocontrol, la fortaleza mental y la manera en que los niños y adolescentes viven la práctica deportiva.

    Desde mi punto de vista, es muy acertado recordar que el rendimiento deportivo de un niño no depende únicamente de sus habilidades físicas o de la disciplina del entrenamiento, sino también de la seguridad emocional que siente en su entorno. Cuando un menor se sabe apoyado y querido, es más fácil que gestione mejor la frustración, que respete las normas del juego y que mantenga una actitud positiva ante los retos que surgen en la competición.

    También me parece especialmente relevante la idea de que los estilos de crianza tienen un impacto real en la deportividad y en la fortaleza mental de los jóvenes deportistas. El artículo menciona una investigación realizada con adolescentes que practican deporte y que señala que los entornos familiares basados en el afecto favorecen tanto el bienestar psicológico como la adhesión a valores deportivos como el respeto y el juego limpio.

    En el ámbito educativo, este tipo de reflexiones son muy necesarias. Muchas veces centramos el debate en metodologías, tecnología o resultados académicos, pero olvidamos que el desarrollo emocional es una base fundamental para que los niños puedan aprender, relacionarse y desarrollarse de forma equilibrada. Además, el deporte puede ser un excelente espacio para trabajar habilidades como el autocontrol, la resiliencia o el trabajo en equipo, siempre que esté acompañado de un clima afectivo positivo.

    En definitiva, me parece un contenido muy valioso para padres, docentes y entrenadores, porque recuerda que la educación de los menores debe ser integral. El afecto, el acompañamiento familiar y los valores que se transmiten en casa pueden marcar una gran diferencia tanto en el deporte como en la formación personal de los niños.

  2. Isabel Garay

    - enero 29, 2026

    Me ha resultado muy gratificante leer este artículo en Opiniones Colegios. A menudo, cuando pensamos en el rendimiento deportivo de los menores, tendemos a centrarnos exclusivamente en la técnica, la disciplina o la resistencia física. Sin embargo, el texto pone el dedo en la llaga de algo fundamental: el vínculo emocional.
    Es totalmente cierto que un niño que se siente querido y apoyado incondicionalmente desarrolla una seguridad interna que es su mejor «equipación» para salir a la pista. El artículo menciona cómo el afecto ayuda al autocontrol, y esto tiene una base científica sólida que he podido contrastar en redes y estudios de psicología educativa:
    Regulación emocional y neurociencia: Se sabe que el afecto positivo reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y aumenta la dopamina y endorfinas. En el deporte, esto se traduce en una mayor capacidad para gestionar la frustración tras una derrota o un error, permitiendo que el niño no «explote» y mantenga el enfoque en el juego.
    La «Seguridad Psicológica» en el campo: Investigaciones recientes en el ámbito de la educación física sugieren que cuando el entrenador y la familia validan el esfuerzo por encima del resultado, el menor se atreve a arriesgar más. Si el niño sabe que su valor no depende de si mete un gol o gana una carrera, su ansiedad disminuye y, paradójicamente, su rendimiento mejora porque juega con libertad.
    Vínculo vs. Exigencia: En redes sociales de expertos en crianza positiva, se debate mucho sobre el «abandono deportivo» en la adolescencia. Muchos jóvenes dejan el deporte por la presión. El afecto y el cariño actúan como un factor de protección: el deporte se convierte en un espacio de disfrute y conexión social, no en una fuente de juicio.
    Autocontrol y Vida Diaria: Lo mejor es que este beneficio no se queda en el polideportivo. Un menor que aprende a autocontrolarse en el deporte gracias a que tiene una base afectiva sólida, traslada esa habilidad al aula (mejor concentración) y a su vida social (resolución de conflictos sin agresividad).
    Como padres y educadores, debemos recordar que antes que deportistas o estudiantes, son niños que necesitan sentirse seguros emocionalmente. Me encanta que plataformas de opiniones sobre colegios den visibilidad a estos temas, porque la educación integral va mucho más allá de los libros; empieza en el corazón y se refleja en cómo ese niño se desenvuelve en un equipo.
    ¡Gracias por compartir contenidos que humanizan el rendimiento infantil!

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