

Opiniones sobre el abandono escolar en estudiantes cuyos padres tienen baja formación.
Puede parecer un titular sensacionalista lo sabemos, pero un reciente estudio de los analistas de FUNCAS, el Centro de Investigación Económica y Social de las Cajas de Ahorro, arroja esta conclusión que a continuación vamos a analizar, que los niños y las niñas cuyos padres y madres únicamente tienen estudios primarios, porcentualmente tienen una mayor tasa de abandono escolar temprano.
El abandono escolar en niños con padres que solo tienen estudios primarios es 14 veces más alto.
Llamaremos jóvenes a aquellos chicos y chicas entre 16 y 24 años, el porcentaje de estos jóvenes que abandonaron la escuela tempranamente tras la secundaria, algunos sin obtener siquiera la preceptiva titulación, está vinculado en gran medida a las características del entorno familiar en que se encuentren y ahora descubrimos, no sin cierta sorpresa también por nuestra parte, que la formación académica de sus madres y padres, determina muy particularmente que sigan estudiando o abandonen la escuela.
Aquellos escolares españoles cuya madre o padre únicamente ha completado la educación básica, que es lo que actualmente denominamos primaria, tienen 14 veces más probabilidades de dejar de ir al colegio a partir de los 16 años, que aquellos cuyos progenitores tengan estudios superiores. La tasa de abandono escolar en alumnas y alumnos con padres o madres sin formación superior es del 34%.
- Lo deja uno de cada tres, más del doble de la media general española.
Un 34% de abandono frente al 2.4% entre aquellos jóvenes cuya madre o padre tienen estudios universitarios o de formación profesional. Hay que resaltar que determina mucho más que sea la madre la que haya estudiado. Este dato sobre el abandono escolar que lastra el sistema educativo español desde hace décadas, es el más sorprendente del estudio de FUNCAS publicado a mediados del mes de abril de 2025.
España ha pasado del 31% de abandono escolar en 2002, al 13% en 2024. El objetivo a lograr es el 9%.
España ha hecho en los últimos años un ímprobo esfuerzo por dejar de estar a la cabeza europea en lo que a abandono escolar se refiere, y aunque hemos mejorado gracias al trabajo conjunto de la comunidad educativa y las administraciones, todavía no hemos logrado bajar del 13% que logramos en diciembre del 2024. Todas las políticas desplegadas, dan muestras ya de no dar más de sí, el descenso se ha estancado pues entre 2022 y 2024 sólo hemos reducido la tasa en un pírrico 0.9%, del 13.9% al actual 13%. Con todo este esfuerzo y para gran vergüenza nuestra, España es el segundo país de la Unión Europea que más abandono escolar registra, solo nos supera Rumania.
Estamos además muy lejos todavía del objetivo comunitario para el año 2030, que aspira a que ninguno de los 27 países socios de la Unión supere el 9% de abandono escolar temprano, 16 de los 27 socios ya lo han logrado, España está el 26 de 27, una auténtica vergüenza y un fracaso como país.
No en toda España los resultados son iguales.
- Murcia, Andalucía o Baleares tienen las tasas de abandono escolar más altas, entre 3 y 5 puntos por encima de las demás comunidades. Caso aparte son Ceuta y Melilla.
Entre los principales factores que favorecen este abandono escolar, además del ya mencionado está la existencia de circunstancias familiares complejas, las dificultades económicas en el hogar y no menos importante, la percepción por parte de los y las jóvenes de la poca utilidad de la formación académica, al tomar como referentes a personas de éxito relativo o directamente impostado en las redes sociales. Tampoco ayuda la forma de enseñar propia de la generalidad de nuestro sistema educativo, la forma en que se imparte la educación obligatoria, totalmente obsoleta y propia de un mundo pretecnológico en el que todavía se podía mantener la atención del alumnado, desengancha del sistema a muchas chicas y chicos que ni le ven el sentido a seguir estudiando, ni son tampoco capaces de hacerlo.
No menos importante es en regiones como Baleares y Andalucía, el tirón fuerte del mercado laboral que demanda gran número de trabajadores de poca o nula formación para tema turístico y también construcción y agricultura, profesiones muy esforzadas y por lo general mal remuneradas, pero que con la inconsciencia propia de la primera juventud, resultan muy atractivas por la facilidad del acceso.
Dejar los estudios en la ESO limita mucho el futuro laboral, también incrementa los riesgos para la salud y aumenta la probabilidad de conflictos con la ley.
El estudio de los expertos de FUNCAS concluye que al margen de factores generales y territoriales, la alta tasa de abandono escolar en España se explica en gran medida por la concentración de las y los estudiantes en entornos desfavorecidos, bien por barreras socioeconómicas o por falta de referentes como hablábamos al principio. Colectivo al margen y especialmente afectado es el de los inmigrantes, vemos claro ejemplo en Ceuta y Melilla, donde la alta tasa de inmigración marroquí que desconoce idioma y todavía no está integrada en nuestra cultura, hace que la media general del país que está en 13%, se dispare en ambos territorios por encima del 20%.
En opinionescolegios vemos claro, como lo ven desde FUNCAS, que la lucha contra esta deficiencia que ya es estructural del sistema educativo español, ha de ser una prioridad para las autoridades, porque limita el futuro laboral de quienes lo sufren según varios estudios y no solo eso, condiciona su vida en gran medida.
- Reduce su participación social.
- Aumenta sus problemas de salud.
- Eleva sus conflictos con la ley.
El elevado abandono escolar, a nivel de país, reduce nuestro crecimiento económico y los ingresos fiscales, aumenta el desempleo, la solicitud de prestaciones sociales y los gastos sanitarios.
Hablábamos en anteriores artículos de este blog, de la demanda docente de reducir los ratios en las aulas, esta vuelve a ser una propuesta a considerar como medio para alcanzar el 9% ansiado de abandono como máximo. Esta reducción de ratios debería implementarse especialmente en etapas tempranas. También sería importante oriental a estudiantes y familias sobre los beneficios a largo plazo de la educación, acompañar a niñas y niños mediante tutorías personalizado su proceso de aprendizaje, incentivar a docentes experimentados a que ejerzan en zonas vulnerables o entre otras cosas; ofrecer una oferta cada vez más amplia y flexible en formación profesional.



F. Gonzalez
- enero 29, 2026Efectivamente es un titular sensacionalista y por eso me he metido a leer el post. Luego, una vez leído, no me queda otra que estar conforme. Tiene cierta lógica que sea así y vaya, es una vergüenza que estemos los 26 de 27 en abandono escolar temprano. También he de decir, que al menos secundaria deberían terminarla todos los chavales, más allá no lo encuentro imprescindible. Esos chicos que se les uf, y chicas, que valen para el estudio, que contienen, pero viendo el panorama laboral con objetividad, los estudios superiores no te van a garantizar ya un nivel de vida mejor siempre. Ésta puede ser también una razón de este abandono escolar, si los chavales cuyos padres tienen baja formación y no los fuerzan a estudiar, ven que todo y eso, han sido capaces de sacar su vida adelante más o menos bien y no mucho peor que otros que sí estudiaron, se pierde el aliciente en esforzarse, personalmente lo entiendo.
Rosa
- octubre 7, 2025Estoy muy de acuerdo con el planteamiento general del artículo: la baja formación de los padres es un factor que puede aumentar el riesgo de abandono, pero no es determinante absoluto. Hay muchos colegios privados y concertados que logran altas tasas de éxito precisamente gracias a una política educativa consciente: apoyos extras, detección temprana de dificultades, orientación personalizada, planes de becas y tutorías.
Un posible matiz que añadiría es que hoy, con los recursos digitales, muchos estudiantes pueden acceder a apoyos externos (tutorías online, plataformas de refuerzo), lo que mitiga en parte el efecto de baja formación de los padres. Pero hay que asegurar que esa oferta extra llegue realmente a quienes la necesitan, y evitar que se convierta en una brecha entre los que tienen acceso a esas herramientas y los que no.